Autoconstrucción, una alternativa ante la urgencia

Algunas voces han planteado la idea de promover la autoconstrucción como una alternativa viable para llevar a cabo la reconstrucción de Chile, luego del megasismo del 27 de febrero. Una de ellas es la del arquitecto Fernando Castillo Velasco quien cree que es “el camino más exitoso, rápido, comprometido y eficiente”.  Por otro lado surgen voces desde la CCHC alertando a las autoridades, para que extremen las precauciones en la autoconstrucción, puesto lo peligroso que puede llegar a ser este sistema.

Primero debemos aclarar que es lo que se entiende por autoconstrucción, especificamente autoconstrucción dirigida y en que se diferencia de la construcción informal. En términos generales, esta última se refiere a la construcción precaria, ubicada en terrenos sin los servicios sanitarios mínimos, generalemente en sitios no urbanizados y ocupados de manera ilegal. La autoconstrucción guiada, asisitida o dirigida en cambio, está apoyada por organismos gubernamentales u ONG’s que brindan apoyo técnico y/o económico, insertándose dentro de la legalidad vigente.

El problema común a estos dos conceptos y el más preocupante es la calidad de la edificación, siendo este uno de los puntos centrales donde se debe trabajar para que el proceso de autoconstrucción sea exitoso y sustentable en el tiempo. Brindar la información técnica a las familias y propiciar el trabajo en equipo entre los vecinos parece importante. Es por esto que la opinión de Fernando Castillo tiene como sustento la experiencia, el caso de villa la Reina al que el se refiere, es un gran ejemplo de autoconstrucción a gran escala. Su construcción se llevó a cabo en los años ’60, cuando cerca de 1.600 familias se organizaron y comienzaron a construir la villa, sin prácticamente nada más que el apoyo técnico, traducido en un proyecto de arquitectura. El proceso tuvo éxito gracias además, a la organización social, el trabajo colectivo, el diseño participativo y el apoyo de algunas instituciones públicas y privadas.

Villa La Reina, construcción y estado actual.

Hoy está en marcha el programa de gobierno “Manos a la Obra”. Este plan permite asignarle a las familias afectadas por el terremoto hasta 300 mil pesos en materiales de construcción, a través de los respectivos municipios, sin embargo no contempla la ayuda técnica necesaria, dicha ayuda la están brindando en algunos casos los mismos municipios. Esto es precisamente lo que se critica desde la CCHC, la falta información técnica, lo que puede causar como ya se vio en este terremoto, edificaciones con graves daños y perdidas en el futuro.

Ante la actual urgencia, que se hace más crítica con la llegada de las lluvias y ante las desesperadas medidas de mitigación provenientes de los gobiernos regionales, como “repartir plástico al por mayor”. ¿No seria viable brindar apoyo técnico y económico a comunidades de familias, que puedan organizarse para levantar ellos mismos sus casas y barrios?

Fuentes: El Mercurio, La Discusión, El Mostrador, Antropolgía Urbana,Análisis del proceso de autoconstrucción de la vivienda en Chile. Bases para la ayuda informática para los procesos comunicativos de soporte“, “Villa la Reina, historia de una utopía colectiva”.

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3 comentarios

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    abril 17, 2010 7:51 pmPublicado 2 años
    Raúl Muñoz Gálvez

    Muy buen tema.

    El maestro que al que se cita decía que el 80% del país estaba construido sin ayuda profesional, así que el tema no es nuevo ni somos inexpertos en ello. Sin embargo gran parte de ese porcentaje es el que colapsó en el terremoto, hecho del que se deben tomar lecciones.

    Por ley existe en los municipios una cierta dotación de profesionales de la construcción según la población de la comuna. Es evidente que en la actualidad esos profesionales no están dando a basto con todas las labores post catástrofe (me consta).

    ¿Quienes deberían prestar asesoría técnica, la que en muchos casos no escaparía del sentido común (nadie se autoconstruirá 4 pisos)? Pienso que las universidades, dentro de su misión, tienen una oportunidad inmensa de experimentación, aprendizaje e investigación en este campo.

    Aún así es de temer la cantidad de particulares, ong, etc. que sin mayor mérito más que la figuración han venido “metiendo bulla” en el tema de la reconstrucción, con la clara intención de ser partícipes en el proceso y recibir un pedazo de la torta. Espero que las autoridades sepan discriminar.

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    abril 18, 2010 4:30 pmPublicado 2 años
    Cristobal Valenzuela (Autor)

    Creo que tampoco hay que olvidar la organización social. Si las personas afectadas se unen y organizan para autoconstruir formando equipos, sabrán que es lo que se necesita y que tipo de ayuda aceptan recibir.
    La ayuda técnica puede surgir de ONG’s, Universidades o el mismo Estado, lo importante es que si forma parte de un plan serio, sea estandarizada y de calidad.

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  • avatarVisita el sitio
    abril 23, 2010 12:19 amPublicado 2 años
    Raúl Muñoz Gálvez

    Evidentemente que la ayuda en cuanto a la reconstrucción misma, ya sea mano de obra, asesoría técnica, materiales y otros siempre estará, y es muy positivo.

    Me refería a que el desastre se presta para que entes no gubernamentales quieran influir de una y otra manera en la PLANIFICACIÓN. Cosa que todos sabemos es un arma de doble filo si no se saben equilibrar los intereses de todos los actores. La auto construcción va en el sentido correcto, pero debe tener muchas precauciones para su correcta ejecución.

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