El ingeniero que simuló un sismo 8,5° para el Costanera y Titanium en 2007
Rodolfo Saragoni fue contratado por los constructores de las torres para analizar el peor escenario:
A seis meses del terremoto, habla el experto que anticipó cómo impactaría a ambos rascacielos la onda de un evento como éste con epicentro entre Talca y Concepción.
Por Carolina Gutiérrez vía El Mercurio
Los ingenieros del Costanera Center y el Titanium René Lagos y Alfonso Larraín, respectivamente, quedaron impactados cuando vieron las curvas arrojadas por el sismógrafo del terremoto del 27 de febrero. Y es que ya las habían visto antes, cuando su colega Rodolfo Saragoni simuló para ellos el terremoto más crítico que podría afectar sus proyectos: un sismo con epicentro entre Talca- Concepción y de 8,5 grados de magnitud.
Esa era la conclusión profética de los estudios de riesgo sísmico encargados a Saragoni tres años atrás -informe que puede llegar a costar hasta $20 millones- y que sirvieron de base para preparar a ambas torres para que soportaran la fuerte sacudida sin mayores problemas.
“Yo sabía que no les iba a pasar nada”, cuenta Saragoni a
“El Mercurio”. De hecho, recuerda el llamado que le hicieron de la televisión la misma madrugada del terremoto para saber cuáles eran los daños y el ingeniero sísmico no dudó en explicar que los edificios más afectados de Santiago eran los altos -sobre los 25 a 30 pisos-, sin contar al Titanium y Costanera (que superan los 56 pisos).
Y la predicción no era menor: Saragoni se encontraba en Quintay, sin luz eléctrica y absolutamente desconectado. “Le apunté a todo, excepto a la magnitud del maremoto”, afirma recordando esta anécdota.
¿Adivino?
Ya en el 86 Rodolfo Saragoni advertía de los riesgos del “terremoto lejano Talca-Concepción” cuando hizo un estudio para el reactor nuclear de Lo Aguirre.
Pero no es un adivino. Con más de 35 años en el rubro, Saragoni y los especialistas de esta área han estudiado toda la historia sísmica de Chile y saben más o menos la frecuencia con que se dan estos eventos. Cada 85 años en la zona central, cada 250 años en el norte -por lo que debiera estar pronto- y entre 120 y 150 años en Concepción, por ejemplo. “De acuerdo a nuestras estimaciones, este año se cumplía el plazo para que ocurriese el de Concepción”, explica Saragoni (aunque agrega que igual siempre puede haber un margen de error).
De esta manera, cada vez que se hace una obra de gran envergadura -como un puente o una planta energética- se encarga un estudio de riesgo sísmico a estos expertos para que determinen dos cosas: cuál sería el movimiento más crítico para esa construcción y simular cómo se propagaría la onda de éste hasta el terreno donde se emplazará el proyecto.
Luego de esto, los ingenieros de la construcción pueden someter artificialmente a sus construcciones a ese movimiento y hacer el diseño de acuerdo a la información obtenida.
Las torres más altas de la región
La norma vigente hasta hoy -que data del 96 -, fue hecha cuando el edificio más alto era el de la Telefónica, con 30 pisos, por lo que no considera un estándar para torres de más altura. Por eso cuando a René Lagos y Alfonso Larraín les encargaron los proyectos del Costanera Center y Titanium respectivamente, los dos amigos no dudaron en pasarse el dato y llamar a Rodolfo Saragoni.
Con el estudio en mano, Lagos y Larraín pudieron recrear en sus computadores cómo se propagaría la onda hasta el emplazamiento de los dos edificios, su movimiento y oscilación, con lo que pudieron tomar los resguardos necesarios en sus diseños y así reducir el impacto a casi cero.
“Y eso que el Titanium es el edificio más alto de Sudamérica”, dice con orgullo Saragoni explicando por qué los expertos mundiales pusieron su ojo en Chile tras el terremoto. De hecho, tras esta experiencia lo llamaron de Dubái para que hiciera el estudio de un proyecto.
También ha prestado sus asesorías para construcciones en Argentina, Ecuador y Perú.
estudios
Tras el terremoto, Saragoni también ha hecho estudios para edificios en Dubái.


















